jueves, noviembre 30, 2006

Me voy a Praga


¡Sí, señor! La noche del sábado estaré paseando por estas calles tan románticas. Mejor dicho, durante toda una semanita entera, la Foral, que se llama por estas tierras navarras. Lo cierto es que la estaba esperando como agua de mayo, aunque probablemente me caerá más bien una nevada de diciembre, pero bueno...


Lo importante es recuperar pilas, que las tengo en un estado ya casi lamentable (alerta roja), para poder afrontar con éxito y sin demasiada desesperación la recta final. Bueno, la recta final del principio... El cuatro de febrero será mi primer examen de las oposiciones para las que me estoy presentando.


Una semanita de vacaciones me vendrán de cine, aunque no lo creáis, me da una mala conciencia terrible... pero creo que sabré superarlo (jeje).


¡A la vuelta más!

martes, noviembre 28, 2006

"No hay nada más valioso que una vida"

Grégoire, el personaje que hoy habla en mi blog, es uno de los personajes principales de la novela que estoy leyendo: "Las causas perdidas" de Jean-Christophe Rufin. Está en Etiopía coordinando los trabajos de una ONG europea para luchar contra la hambruna. Después de descubrir los motivos fraudulentos y nefastos del gobierno etíope para apoyar el proyecto y, por otro lado, ver las razones de resistirse a abandonar de los cooperantes, le cuenta a Hilarion, su amigo, la conclusión a la que ha llegado:


- De regreso, en el coche, pensé sobre todo en esta frase: "No hay nada más valioso que una vida." Quizá no me crea Hilarion, pero tuve una especie de iluminación al subir a la segunda falla. Comprendí que precisamente a causa de esa frase no logro y sin duda no lograré jamás respetar este trabajo. "No hay nada más valioso que una vida" significa que no se debe sacrificar ni una sola vida, es decir, que en el mundo no existe nada en lo que creamos lo suficiente para defenderlo pagando con vidas. "No hay nada más valioso que una vida" es el mensaje de una sociedad para la que el valor más elevado es la comida y el mayor drama no tenerla. ¡Ah, somos muy ricos, muy libres y muy felices! Nuestros alimentos no saben a nada, nuestras iglesias están vacías, nuestros tribunales son comprensivos. Preferimos, quizá por primera vez en la historia, la vida material a la vida eterna. En lugar de decir que no creemos en nada y que por eso somos incapaces de justificar la muerte, preferimos glorifcar la vida. "No hay nada más valioso que una vida" ¡Terrorismo! Terrorismo de la vida por encima de todo, que no es en realidad sino la prueba de un gran vacío, de una renuncia a lo que hace el hombre: la elección de un combate y la aceptación de un sacrificio. (...)


- Créame, cuando escogí este trabajo, esperaba algo distinto de "no hay nada más valioso que una vida". Pero, por desgracia, la verdad es que no soy diferente de los demás. Soy tan incapaz como ellos de creer, de creer de verdad, de creer hasta el extremo de decir: "Ca custa" (cueste lo que cueste). La única diferencia es que yo soy consciente de ello y eso me hace infeliz.


Para hacernos pensar un buen rato...

viernes, noviembre 17, 2006

¿Cuántas estrellas tiene el cielo?


La última noche que pasamos juntos,
lo preguntó:
-¿Cuántas estrellas tiene el cielo?
-Trescientas cincuenta mil.
-¿A que no?
-¿A que sí?

-Cállate. Esta noche
no quiero que preguntes esas cosas.
Esta noche, si quieres preguntar
cuántas estrellas tiene el cielo,
o cualquier otra cosa,
pregunta algo así como ¿me quieres?
¿tienes frío? ¿quién dice que tiene hambre?

Esta noche, pregunta algo que sea
contestado en el mundo sin palabras.
Interroga con toda tu sangre
algo en que toda la vida del mundo
esté preguntando,
algo así como ¿quién llora?
¿hace falta algo?

Y verás como todo hace falta
y sabrás cuántas estrellas tiene el cielo
cuando sepas que el cielo tiene una sola estrella
para cada momento,
porque con una que se pierda
dará un paso de sombra la luz del Universo.

Poema de Andrés Eloy Blanco

domingo, noviembre 12, 2006

Rumbo errante

A veces me da la sensación de que me encamino hacia la nada
a ese espacio indefinido que se perfila en el horizonte
al que nunca parezco llegar...

La oscuridad me envuelve, no puedo ver ni hacia atrás ni hacia los lados
sólo frente a mí distingo un haz del luz tenue pero constante.
No me queda más remedio que seguir adelante, pero tengo miedo...
¿estoy haciendo lo correcto?

Vivo empujada hacia adelante, y siento que pierdo el equilibrio...
el control sobre mis pasos y mis movimientos.
Los pensamientos aparecen y desaparecen en un vaivén desesperado;
no consigo aprehenderlos...

Espero que no me esté perdiendo nada importante...

viernes, noviembre 03, 2006

La Depresión

Qué habitante tan desagradable, este que invade a tantas almas. Los que sólo padecemos de tristezas pasajeras,de angustias que se calman, de estrés que olvidamos, no tenemos ni la más remota idea de lo que se pasa cuando se padece una depresión real, diagnosticada o no.

Amigo mío: me duele.

Ojalá pudiera hacer algo... Pero ya de sobras sé, por experiencia, que los demás nada podemos hacer para aliviar tanta desesperación.

Tengo el corazón arrugado, los párpados caídos y un agujero profundo y oscuro que me atrae como un remolino.

No quiero perderme.