
¡Sí, señor! La noche del sábado estaré paseando por estas calles tan románticas. Mejor dicho, durante toda una semanita entera, la Foral, que se llama por estas tierras navarras. Lo cierto es que la estaba esperando como agua de mayo, aunque probablemente me caerá más bien una nevada de diciembre, pero bueno...
Lo importante es recuperar pilas, que las tengo en un estado ya casi lamentable (alerta roja), para poder afrontar con éxito y sin demasiada desesperación la recta final. Bueno, la recta final del principio... El cuatro de febrero será mi primer examen de las oposiciones para las que me estoy presentando.
Una semanita de vacaciones me vendrán de cine, aunque no lo creáis, me da una mala conciencia terrible... pero creo que sabré superarlo (jeje).
¡A la vuelta más!




