Cautivo en un mar de dudas. La incertidumbre se apodera te ti, te embriaga con su melodía agridulce. Te quedas paralizado mirando al infinito. Se te han secado los ojos y tu boca permanece entreabierta. Los labios se estremecen en un temblor casi imperceptible. De pronto, ya no sabes nada, ni siquiera por qué te sientes así... Estás cansado. Apartas la mirada del infinito y te centras en lo que tienes delante: la vida real.A veces es más fácil estar en la vida real que en la interior.

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